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Asador O’Pazo, un altar gastronómico en Galicia

Publicado on 26 Dic 2015 por el Establecimientos

Media ración de Ibérico

Como me gusta hacer cuando dedico unas líneas a un establecimiento quisiera dejar claro que no tengo ningún tipo de relación o vinculación con la empresa. Sencillamente fui y me gustó. Además de esta entrada dedico también una breve análisis en mi perfil de Tripadvisor donde comparto las mismas fotos.

Entrada desde el aparcamiento.

El lugar lo encontré por casualidad, es decir, busque en Tripadvisor lugares para comer buena carne mientras paseaba por el precioso y enigmático pueblo de Padrón, a las orillas de mi querido río Sar. Viernes 25 de diciembre y estaba todo cerrado, bueno casi todo, afortunadamente para nosotros. Me encontraba en pleno viaje por Portugal y Galicia con mi señora madre, una mujer que sabe diferenciar una buena carta viendo solamente el papel en el que está impresa. Tal vez sea una exageración, pero no es fácil darle gato por libre.

César Sar junto al río Sar

El lugar que mejores críticas tiene es el Asador O’Pazo y le sumo la mía. Cinco puntos sobre cinto. Sin duda, es un lugar para quitarse el sombrero. Un local amplio como también son amplios sus jardines, aparcamientos y terrazas. Está dividido en dos alturas con salones para eventos y comidas de grupo y un comedor principal bajo reserva. El ambiente es cálido, confortable, cercano y distinguido. Los materiales de la construcción son nobles, desde su madera hasta su buena piedra. Todo nuevo, o aparentemente nuevo. Cuando abres la puerta del comedor ya sabes que tras esos kilos de noble madera te espera un lugar especial.

La bienvenida te la da una buena pata de ibérico de bellota, que casi parece colocada allí para saludar al cliente, para decirle, oye, que aquí estoy yo y vete imaginado como será la carta.

El jamón que susurraba a los clientes.

El jamón que susurraba a los clientes.

Tomas asiento en una mesa amplia, seas dos o cuatro o un grupo de ocho, da igual, la mesa será proporcional y estarás a tus anchas, sentado confortablemente en una silla con reposa brazos a la altura perfecta. La tabla está cubierta por dos manteles gordos, de los que visten, sin dejarla mullida y haciéndola cómoda. Por mucho platos que pidas, no faltará espacio.

Un aperitivo y un mejillón en escabeche que pone la casa a modo de bienvenida. Un manjar de un solo bocado que sirve de tarjeta de presentación de como se las gastan en la cocina. La primera sonrisa.

Mejillón casero en escabeche, invitación de la casa.

Mejillón casero en escabeche, invitación de la casa.

Pedimos un plato de aquel bellota que nos susurró al entrar, en realidad fue media ración bien servida, generosa, bien cortada y presentada. A gusto, acompañada por un pan casero, elaborado en casa al horno de leña, y eso a los que somos panarras nos gusta, nos encanta, y lo valoramos.

Media ración de Ibérico

Pedimos unas almejas picantes para compartir que no defraudaron, si por su preparación ni por su cantidad, sobre decir, que la materia prima era de primerísima calidad. No logré sacar la receta al paladar, pero no le sobraba nada, tal vez le faltaba un poco de aquel picante que sirvió como reclamo, pero entiendo que para el gusto medio del español estaba picantón. Un servidor ha pasado demasiadas veces por India y tengo el umbral del picante un poco más alto. Esas almejas parecía que habían venido nadando desde el mar  hasta la cocina.

Almejas picantes en O'Pazo

Entre plato y plato, llegó otra increíble sorpresa. El servicio de sala nos cambió la servilleta, si además de los cubiertos y el plato nos cambió la servilleta de tela. Algo que no acierto a recordar cuando fue la última vez que me ocurrió. Pero aquí me tienen, narrándolo a modo de punto de set para el establecimiento. En ocasiones cuesta tan poco dar un buen servicio.

Mi señora madre, que no es vegetariana pero tampoco es carnívora, se decantó por el arroz con bogavante, con un toque de azafrán. Exquisito. El animal marino bien asentado en el plato, cocinado en su punto.

Entrecot de Vaca Vieja en O'Pazo

Quién escribe decidió darse un homenaje de bien con un señor chuletón de vaca vieja, les dejo la carta para que vean los precios y las calidades. El problema resultó que el chuletón de vaca mayor es enorme y los cortes no salen por menos de 2kg y aunque en sala preguntaron a cocina, por pequeño que fuese le tajo, del kilo y pico no bajaba, así que mi gozo en un pozo y me decidí por el entrecot del mismo animal. Llegó presentado ya cortado sobre una fuente de calor. Lo pedí en su punto y así vino, marcado por fuera y crudo por dentro, como debe ser, como dicta la experiencia para este tipo de animales y cortes. Carne jugosa, tierna, sabrosa, poco salada, bien cortada, con su punto exacto de grasa y si nada de hueso. En ocasiones cuesta tanto encontrar algo tan sencillo bien preparado, que asombra. En Asador O’Pazo, lo clavaron.

Detalle del entrecot de Vaca Vieja

En la carta también tienen ‘Buey de trabajo’ con un precio de 116 euros el kilo y hasta su propio código de referencia sobre el nacimiento y muerte del animal. Para que luego digan que no es maravillosa la trazabilidad. Seguro que si le preguntas al ganadero te podría decir hasta cuantos kilos de hierba a comido y cuantos campos labró con el buey. En Japón hasta te dirían su música preferida y los masajes que le dieron. Pero eso será otra entrada para SarTravel.

Detalle de la carta de O'Pazo Detalle de la carta del Asador O'Pazo

Llegó el momento del postre con carta propia y recomendaciones en función de lo goloso que sea el cliente, tienen un poco para todos los gustos. Así que me decanté por el postre estrella de la casa. ‘Cremosito de queso sobre galleta rota y frambuesas’. Otra delicia para el paladar.

La carta de postres otorga el mismo precio a todos los platos.

La carta de postres otorga el mismo precio a todos los platos.

Cremosito de queso en Asador O'Pazo

Cremosito de queso en Asador O’Pazo

El personal del local es poco en apariencia, pero muy eficientes. Están bien entrenados, ni muy estirados ni con demasiada confianza, saben dar la conversación justa para encontrar los gustos del clientes y ayudarles a elegir. Cuando terminas te invitan a un licor de la casa, y dejan la botella en la mesa para que te sirvas sin prisa mientras disfrutas de la sobre mesa. Solo tengo buenas palabras para este lugar es que con mucho, el mejor establecimiento que he disfrutado en la verde y bella Galicia. Desde aquí mi agradecimiento y felicitaciones. Compartir es vivir y por eso les he dedicado unas líneas, pensando en ustedes, estimados lectores y buenos comensales. Buen provecho y buena suerte.